jueves 9 de julio de 2009

Menudo Show!

¡Señoras y señores!
¡Niños y niñas!
¡Acérquense, acérquense!
Vengan hasta aquí,
no creerán lo que van a ver tras el telón.
Sean testigos de algo que no han visto nunca,
no han oído nunca, ni siquiera lo han soñado antes!
El mejor espectáculo de toda la historia!

Este es el mejor espectáculo de toda la historia.

¿Quieren divertirse?
¿Quieren que la gente conozca sus nombres?
¿Tienen ansias de fama?

Pues se suele decir que "las cosas no son siempre lo que parecen",
ni siquiera en sus sueños más profundos.
No creerán lo que ven, y tampoco reconocerán las maravillas detrás de tantos brillos y luces.

¿Es verdad lo que dicen?
¿Sólo son juegos y diversión?
¿O a caso hay algo más detrás de todo el maquillaje y de los rostros llenos de pintura?

Yo sólo les pregunto, ¿quieren venir a jugar?
jajajaja
¡Díganle al mundo que venga a jugar!
jajajaja

Siéntense, relájense,
abróchense los cinturones,
pasaremos por un camino lleno de baches antes de llegar al otro lado...



Bienvenidos al mejor espectáculo del mundo, no habrán visto nada igual.
Aquí los cuentos de hadas se hacen realidad.
¿Qué es lo que hay detrás del humo y de los cristales?
Caras pintadas, gente tapada con máscaras.

¿Vas a venderles tu alma?
¿Dejarás que te abandonen a la intemperie?

Todo es bonito, divertido, todo es un juego, hasta que caes.
Después te abandonan y te quedas sólo.
Es como si montases sobre una estrella fugaz, con una gran sonrisa en la cara, pero el brillo desaparece pronto.
Y te dejan solo, preguntándote dónde se han ido todos.

Cansado y odiado, ¿quién estará contigo cuando dejes de ser el centro de atención?
Encerrado y expulsado, haz sonreír aunque solo quieras llorar.

Siempre haciendo reverencias...
Siempre agradando al público...
Siempre abriendo nuevos caminos...
Siempre haciendo el payaso...

¿Quién aguanta así hasta el fin?
¿Quién habrá ahí cuando las luces se apaguen?


Enter the circus + Welcome




miércoles 8 de julio de 2009

Y ahí te vi en mis sueños, siete años despues.
Tenías la misma cara angelical, aunque menos regordeta, y seguías emitiendo chorros de seguiridad que siempre llevabas contigo.
Caminabamos por el puente, y no nos dirigimos la palabra, como siempre. Pero al llegar al final, se me ocurrió hablarte.

- ¿Y tu hermana cómo está? ¿Y tu familia?

Sólo quería que supieras que seguia interesada en tí y me había ido preocupando a lo largo de los años.

- Hace mucho que no hablamos.

Esa fue tu respuesta. No podría haber sido más directa. Tu voz sonaba extraña, ya la había olvidado, y seguías teniendo la misma voz traviesa que hace siete años.

- Si, siete años.

Y entonces desperté. Y me di cuenta que despues de todo me alegraba de haberte recuperado, aunque sólo fuera en sueños.

lunes 6 de julio de 2009

Crónica Final: Prólogo

Por aquel entonces yo ya era el icono sexual del género masculino de mi edad. Quizá fui elegida desde el principio, o mi mente podía emitir esas involuntarias ondas de seducción.
Todavía hoy pienso en ello, y sigo sin comprenderlo.
Nunca he destacado por mi belleza, y aún menos por tener encanto. Pero esa semilla siempre ha estado dentro de mí.

En aquella época lejana, pero no olvidada, vivía en un mundo en el que yo era la reina y ellos mis simples concubinos.
Debéis comprender que en esos tiempos yo era inocente, no sabía lo que estaba realmente haciendo. Era así, y punto.
Nunca tuve problemas de ningún tipo. Nadie me dijo nunca nada. Es más, me cansé pronto.

Me fui, no quería seguir haciéndoles daño. Decidí alejarme para que vivieran sus vidas y para salvar la mía, que seguramente hubiera acabado muy mal.
Me dio mucha pena y rabia. Rabia porque se olvidarían de mí, o porque me dejarían de querer, no estoy segura.
Los abandoné con la promesa de volver, y eso hice.
Volví sólo para darme cuenta de que hoy en día me siguen adorando, porque ahora vuelven a sucumbir a mi antiguo hechizo, mejorado con los años.

Esta es sólo una mínima parte de la historia, y en realidad no he llegado a explicar nada. Ni siquiera sé porqué he empezado por aquí. Lo cierto es que cada día pienso más en la huida y el posterior regreso que ha desempolvado tantos recuerdos.

No preguntes por la segunda parte.
No es que no la haya, pero esto es como una muñeca rusa, con la diferencia de que no es una historia dentro de otra, sino un millón de historias dentro de cada una de las partes de otra historia.

Sólo espero que tengas la paciencia para escucharme y la locura suficiente para entenderme.

jueves 2 de julio de 2009

Sueño de todas las noches de verano

Venga, ya está bien, me decido.
Pero sólo porque acabo de matar una pulga.
Aunque en realidad me queda aplastar otra pulga, aún más gorda...

Enciendo la radio y escucho una canción horrorosa de los 80. Cambio de emisora, John Lennon. Vuelvo a cambiar y suena una deliciosa música brasileña con ritmos de Angola, y a continuación el griego DJ Cayetano (sorprendente nombre para un griego), pero más me sorprenden los sonidos chill-out con una voz femenina cantando como una sirena...

Parece ser que ha llegado el verdadero verano. Hace una semana no podía creermelo.
Ahora ya está.
El calor sofocante de esta ciudad de secano, mi piel maravillosamente negraaaaaa, y el ansia de las esperadas vacaciones y viajes...
Además, mi hermoso camello acaba de despertar, proporcionándome exquisitos chutes de felicidad... aunque a veces me amargue un poco por intentar venderle a otros...
¡Me hierve la sangreeeee!
Por eso hace tanto calor...

Si tuviera un piano, estaría todo el día tocando y cantando.
Aunque no tenga la mágica voz de clarinete de Antony Hegarty...
Y cerraría los ojos, e imaginaría a toda la gente de mi vida, todos los que alguna vez pasaron por ella, los malos, los buenos, los pequeños, los fríos, los que dan asco y los que amo.
Todos estarían escuchando mi cancion, prestando atención a cada nota de la melodía, cada palabra de la letra y cada tono de mi voz.
Y los imagino llorando, cada uno por lo que quiera.
Cuando hubiese acabado, los abrazaría a todos con mis grandes brazos.
Miraría sinceramente y desde arriba a aquellos a los que no aguanto, escupiría y pegaría a los que me han hecho daño y besaría en la boca a todos los que quiero.
La protagonista de ese momento sería sólo una, La Sonrisa.

Finalmente, estaría toda la noche dando vueltas y vueltas sin marearme. Sólo dando vueltas, hasta caer rendida, exhausta, para que alguien me cogiese en brazos y me tumbase sobre una cama enorme. Enorme y redonda.
Un lecho dónde me hiciese el amor sin parar, hasta casi gastar las últimas gotas de sudor, saliva y energía.
Luego dormir, abrazados, soñando.
Dormir eternamente, y sólo despertar para salir al balcón y ver el mar. Para bajar hasta la playa volando y bañarme desnuda.
Bucear y poder respirar debajo del agua. Acariciar los peces de colores y las rocas. Recoger perlas.
Y volver a la habitación.
Entonces podría alinear cada una de las minúsculas esferas de nácar sobre su cuerpo dormido, y hacer dibujos, eternamente...

Ahora abro los ojos.
Mis dedos descansan sobre las teclas del piano. La canción parece haber acabado, pero el sueño no. He despertado antes de ver el final.

Pensándolo bien, podría soñar para siempre y seguir con mi eterno sueño.
Pero prefiero hacerlo realidad. Ponerme los tacones más altos que encuentre, un vestido elegante e insinuante, y pintalabios rojo.
Mucho pintalabios rojo, muy rojo, rojo como la sangre.

...como la sangre que os voy a chupar a todos...


Iba a escribir algo, rebosante de alegría y felicidad.
Me apetece, y podría hacerlo.

Pero de repente, se me han quitado las ganas.


ashaodsdrfhagodihcfgmaosihyfanoscdhoaidfmcgvoaiduvmgoadhfoadhfogmaudsopgfiadsoifgunasodmcfaopsdcfmoasdfgjoadk vjadsrh vaidshcfaosidcmfaosiduamoscidufgaovmagds!!!!!!!!!

martes 23 de junio de 2009

Histeria


- ¿Vienes o te quedas?

"No, voy, por favor, no me dejéis sola. Si me dejáis sola me hundo. Necesito estar acompañada."

Acababa de salir de mi útimo examen (perdón, penúltimo) con los ánimos por los suelos y sin ganas de hacer nada.
Estaba nerviosa, no sabía si sentarme, andar, quedarme de pie...
Si alguien hablaba le pedía que se callase, y si estábamos en silencio necesitaba que dijeran algo. No podía estar más de 2 minutos en el mismo lugar.

Hoy igual. Me arde la boca del estómago. Tengo un nudo que no deja de retorcerse.
Y ayer, y antes de ayer...

Me arde tanto como el otro día, que tuve que vomitar por culpa de los litros de patata destilada que había ingerido la noche anterior.
Pensándolo bien es normal. Las bombas que se forman juntando alcohol, antibióticos, paracetamol y estrés, y por otro lado las que se forman de nervios, miedo, rabia y celos, no ayudan a mi pronta recuperación.

Porque no puedo depender de valerianas todo el día. Necesito distraerme, como ayer.
Tarde de piscina con Patri. Mi primera tarde de piscina.
No paré de reirme en toda la tarde, gracias, eres genial.
Mis historias para no dormir, con nuevas cosas toodos los días. Tus historias, para no vivir, llenas de "excitante" emoción.
Una risa floja desesperada.
El sexo, sus consecuencias y nuestras apetencias.
Sin dejar de reír y sin parar de comer. El momento culminante llegó cuando nos dimos cuenta de que el mundo es un pañuelo, lleno de mocos asquerosos, gordos, gordos y con nuestra talla de sujetador.

Pero cuando se fue, volví a quedarme sola. Y otra vez vino esa angustia, y esa sensación de tener dentro de mí miles de bichitos correteando.

Cuando no puedo más me voy a la cama. Ahí consigo que se me olvide todo durante unas horas, consigo relajarme.
Al despertar, nunca después de las 8, siento que tengo frío, me acuerdo de lo que he soñado, y entonces, me vuelvo a poner nerviosa, y celosa.
Celosa, y nerviosa.
Nerviosa, sola y celosa; celosa, sola y nerviosa.
Y me arde el estómago.

miércoles 17 de junio de 2009

Psique humana

De repente, en un segundo, he descubierto un pequeño secreto.
La manera en la que vemos las cosas.
Me acabo de ver, me veo, pero no como yo me veo, como cualquier otra persona me vería. Una cara desconocida, diferente, en un cuerpo desconocido, una persona. Como si vieras a alguien que no eres tu y en realidad si.

Vale, voy a escribir otro párrafo incomprensible.

Ahora, cada persona ve de una manera distinta a otra. Así como cada uno tenemos un timbre de voz, tenemos una percepción distinta.
Un ejemplo, recuerden los típicos dibujos animados, en los que hay un gato y un ratón, y el gato ve al ratón como una deliciosa hamburguesa. Exactamente eso. Llevado al mundo humano, se podría poner el ejemplo del hombre que ve a toda mujer como a un jugete sexual.

Y todo esto no tiene explicación, y no puede ser cambiado. El gato siempre querrá comer ratones, porque su naturaleza es así. En los humanos, olviden los pequeños detalles socioculturales.


Esto es todo lo que he discurrido en poco tiempo. En realidad escribo estas gilipolleces, porque es una manera de morderme la lengua... No me apetece escribir muchas cosas. Quiero portarme bien por hoy, esperar a que se me pase uno de los tantos calentones que tengo a lo largo de los últimos días. Si, porque no me encuentro precisamente bien que digamos, y no soy tan de piedra como podría parecer.

Perdón por la chapa, bueno, no tengo que pedir perdón, puestos a ser egoístas...

lunes 15 de junio de 2009

Sólo dos días


Imagínate que estas sentado, en el lugar que tú quieras, en el que más te guste. En un lugar idílico.
Podrías estar en lo alto de una colina, viendo el valle a la luz de un atardecer, o sentado en la arena de una playa tranquila, junto al arrullo del mar.
Te sientes mejor que nunca, relajado, con los ojos cerrados, respirando profundamente.

Notas una presencia, alguien se acerca por tu espalda.
No necesitas darte la vuelta, no necesitas ver quién es. Sabes quién es. Sólo por el ritmo de sus pasos, sólo por la forma en la que se sienta detrás de tí y apoya su cabeza en tus hombros.
Sigues con los ojos cerrados, relajado, y te sientes mejor que nunca.
Sabes quién es porque nadie te rodearía con sus brazos como lo hace esa persona. Nadie más podría acercarse como lo hace.

Acerca su rostro al tuyo, y notas el roce de sus dientes en tu oreja. Después, un susurro sale de sus labios, acompañado por el coro de la brisa: "Déjame quererte por dos días".

Sigues con los ojos cerrados, y sonríes, sonríes de placer.
De repente, empiezas a notar un dolor muy agudo, proviene de tu corazón. Te duele, porque se está abriendo. Tu corazón se abre para poder meter dentro el suyo, y tenerlo dentro de tí. Tu corazón abraza su corazón y ya no sientes dolor.

Sientes fuego.

Por fín abres los ojos, aunque sigues sintiéndote mejor que nunca. Te das la vuelta. Te giras porque no puedes soportar que esos brazos que te rodean se queden sin respuesta. Necesitas rodear con tus brazos, el fuego que tienes dentro te lo está pidiendo.
El fuego te está quemando, y te hace felíz. Tienes que sacarlo fuera.

Besos, abrazos, palabras al oído, no puedes pensar en otra cosa. Haces lo que quieres, y eso es lo único que quieres con toda tu alma.
Dos días.
Dos días son poco cuando eres felíz.

Han pasado dos días.
Estás cara a cara con esa persona a quien has dado todo, quien te ha dado todo. Te sumerges en sus ojos. Te ha enseñado en dos días de lo que puedes ser capaz. Te lo ha demostrado, y comienzas a pensar:

Esos dos días han sido únicos, ¿no sería maravilloso estar así toda una vida, flotando sobre las nubes, tocando el sol? Pero, y si esos dos días han sido los últimos, ¿podré vivir sabiendo que no volverán?, podré soportar que me arranquen su corazón, ¿perderlo para siempre después de todo?

Cierra los ojos, y vuelve a sentarte en el mismo lugar que al principio. ¿Pero acaso sientes lo mismo?

domingo 7 de junio de 2009

-
Cuentan que Alá le dijo al viento del Sur que de él crearía el caballo árabe.
"Así sea", dijo el viento.
Después, cogió un trozo de soplo y lo ató a las crines del caballo para que nunca olvidara de dónde venía.
Pero resultó que era tan veloz y tan astuto que nadie podía montarlo y tuvo que ser Ismael, el primer fiel, quien consiguiera domiesticar a uno de ellos, a quién llamó Kuhaylan, antílope negro.
Creo que tú eres más difícil de domesticar que ese primer caballo...
Ni siquiera sé qué nombre ponerte.
-

sábado 6 de junio de 2009

Quiero vivir y morir en la mas alta de las alturas

Llevo horas intentando empezar esto, pero sigo sin saber expresarme.
Hace incluso días, que debería haber escrito esto, u otras cosas, tengo la cabeza bullendo, no se ni lo que pienso, cada segundo cambio. No quiero mirarme, no quiero profundizar, me estoy volviendo completamente loca. Para más inri, me pongo a escuchar canciones que acompañan demasiado bien el momento, y me apetece escribirlas todas aqui.

Ultimamente no se si llorar o darme de cucones contra la pared.
Me despierto y no me apetece levantarme, no por cansancio, sino por pena. Cada día es más duro, porque me despierto con una ínfima esperanza, que desaparece a los dos segundos.
Miro el móvil, no hay mensajes, no hay llamadas, se que no las habrán, pero sólo me hace falta asegurarme, para ponerme a llorar con razón.
Como cuando muere alguien, sabes que no volverás a verlo entrar por la puerta, pero no se porque narices, todos deseamos levantar algun día la mirada y que esté ahí mirandonos.
Pues igual.

Ahora por fín puedo decirlo, creo que sin dudas y sin toda la inseguridad de las entradas anteriores: Me he caido.
Pero he caído más hondo de lo que esperaba, o de lo que quisiera. Y aunque lo intuyese, nadie, se podrá imaginar nunca, el daño que me he hecho.

Ayer, fui por primera vez consciente de ello.
Me desperté igual que ultimamente, con la cabeza llena, como durante toda la noche.
(Everytime I fall asleep my dreams are haunted, everytime I close my eyes, I'm not alone)
Y de repente, me dí cuenta, me di cuenta de lo que me había sucedido. Entonces empezé a pensar en las consecuencias, en todas las implicaciones.
El dolor vino poco a poco, hasta hacerse tan fuerte, acompañado de las imágenes más bellas que podría haber visto, que comencé a llorar, por primera vez, por esta causa.

¿Y qué es lo que tengo que pensar entonces?
Que ojalá pudiera clavarte tan profundo el puñal que tengo ahora en mi corazón. Sólo para que te des cuenta, de lo que no estás viendo, o quizá no quieres ver.
(Dejame tocarte dentro, dónde no ha tocado nadie)
Y si, me dueles, pero cada vez que eso ocurre te doy un besito y te dejo descansar, así cuando ya estés mejor, tengas ganas de volver a abrazarme. Cuando quieras dejar de estar acurrucado en tu rincon, y te levantes para ir a pasear, sabes que estaré preparada, con la mano levantada, para agarrar la tuya.
(Don´t wanna get there wishing that you'd given more)


Dijo Rousseau que las cartas de amor se escriben sin saber lo que se va a decir, y se terminan sin saber lo que se ha dicho.
Pero yo nunca escribiré una carta de amor de verdad.